Al final me voy a ver obligada a rectificar lo que escirbí en el post de presentación -eso de que en Tudela “no siempre ocurren cosas malas”-. Menos mal que maticé porque lo de El Lagarto ha vuelto a poner en boca de todos los medios de comunicación al municipio. Como dice mi padre, si el nuevo auditorio – sí, ese que llevan construyendo 1000 años y el mismo al que incorporaron una bomba para achicar el agua de un acuífero que había debajo- lo adecentaran para un centro penitenciario seguro que el Ayuntamiento ganaba mucho más dinero, daba puestos de trabajo y el pueblo salía ganando…
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