Pues no, no me he vuelto loca. Es que este fin de semana ha sido poco menos que intenso. Y no lo digo sólo por la celebración del Carnaval, que también –todo hay que decirlo- sino por todos los actos que ha habido en Tudela desde el sábado 2 y hasta el martes 5 de febrero.
Para empezar, el sábado se celebró el tradicional desfile de Carnaval por las calles de la localidad. Unos minutos después de las cinco de la tarde los participantes y las charambitas salieron de la Plaza Mayor hasta el Polideportivo San Roque y volvieron hasta la sede de la Casa Consistorial donde se realizó la también típica quema del Pelele –el muñeco llevaba varios días colgado del balcón del Ayuntamiento-. Los disfraces de este año han podido parecer más bonitos o más feos, pero lo que sí es cierto es que los tudelanos no escatiman en imaginación: El Arca de Noé, la Loteria Nacional o los Pitufos fueron algunos de los trajes que cautivaron al numeroso público que estaba disfrutando del desfile. También hay que reconocer que los Carnavales de la localidad cada vez son más reconocidos en la provincia, bien sea por el dinero que el Ayuntamiento destina a los premios o por el entusiasmo que los tudelanos ponen en el evento la verdad es que cada año acuden mas ‘turistas’ atraídos por la fiesta. Por la noche animales, payasos, piratas, setas y mujeres con trajes fantasía invadieron el Polideportivo y, aunque el público infantil fue más numeroso que el adulto, todos disfrutaron de la orquesta.
El domingo fue San Blas y, como todos los años, la cofradía repartió caldo de cocido el pan de San Blas –pan blanco con pimienta y la carne del cocido- en la plaza que se encuentra detrás de la Iglesia por la noche.
El lunes fue el día de las Águedas, de las mujeres. A las seis de la tarde en la Casa de la Cruz la nueva alcaldesa y las damas tomaron el bastón de mando para relevar a las que lo habían sido el año pasado. Elogios, bailes regionales –a cargo de la Asociación de Amas de Casa y de la Espiga Dorada- y canto a cargo del Coro de las Amas de Casa pusieron la guinda a la celebración a la que no acudió tanta cantidad de público como en ediciones anteriores; a eso hubo que añadir que no hubo representación teatral debido a imperativos de última hora.
Para acabar con el puente escolar nada mejor que la celebración del día de la Cuesta de la Parrilla. El páramo de la vecina localidad de Tudela ya esta estaba llena de gente sobre las tres de la tarde. El pan en forma de media luna, la cachaba de caramelo y la naranja ocuparon las mochilas de todos los asistentes que no pudieron faltar a una cita antiquísima en Tudela.
En definitiva, el primer fin de semana de febrero ha sido, sobre todo, entretenido y bañado por la tradición tudelana.